Las mujeres en México tienen una fuerte relación con las tandas. Según la Encuesta Nacional de Inclusión FinancieraLa inclusión financiera se refiere al acceso y uso de servicios financieros por parte de todos los ... Más (ENIF) 2021, el 38.5% de las mujeres mexicanas han utilizado este método informal de ahorro y crédito, en comparación con el 27.77% de los hombres. Las tandas representan una alternativa para muchas mujeres que no tienen acceso a productos financieros formales. En contraste, solo el 42.6% de las mujeres mexicanas entre 18 y 70 años tienen una cuenta de ahorro formal, lejos del 56.4% de los hombres.
Las tandas son una forma de ahorro informal que consiste en un grupo de personas que se comprometen a aportar una cantidad fija de dinero de forma regular. El dinero recaudado se entrega a uno de los participantes en cada ronda, hasta que todos hayan recibido el total de sus aportaciones.
Esta forma de ahorro es riesgosa porque los participantes están expuestos a no recibir el dinero, a que existan retrasos, a que algún participante deje de cumplir, o a que debido a la naturaleza informal de este esquema, no haya autoridad financiera que los proteja. Y como en otras formas de ahorro, como dejar el dinero en efectivo, o parado en una cuenta bancaria, tenemos garantizado que la inflación va a mermar el poder adquisitivo del dinero. Es decir, no obtenemos rendimientos por participar en la tanda, lo que hace que los primeros en recibir el dinero tengan un préstamo gratuito y sin intereses, mientras que los últimos recibieron la misma cantidad de dinero que aportaron, pero con un valor menor debido al impacto de la inflación.
Esto vuelve necesario explicar la importancia de participar en el sistema financiero: la transparencia y seguridad informática, así como los seguros como el del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), hacen que sea más confiable participar con una institución debidamente regulada que con nuestros conocidos (donde no estamos exentos de conflictos).
Y aunque desde el mismo banco puedes hacer inversiones a plazo fijo, que te van a dar rendimientos y a contrarrestar el impacto de la inflación sobre tus ahorros, puede ser buena idea pensar en abrir también una cuenta en una casa de bolsa, que te permitirá invertir en fondos de liquidez, donde tu dinero genera rendimientos mientras puedes disponer de él cuando quieras. Una cuenta en una casa de bolsa te permitirá también aportar fondos para tus objetivos a largo plazo, donde los asesores crearán una cartera de inversión hecha a tu medida y tolerancia al riesgo. O también es posible acceder a servicios de inversión sin tutela, donde tú misma podrás comprar y vender activos de inversión por tu cuenta.
¿Cuál de estos servicios es “mejor”? En realidad, no hay respuesta, porque depende de tus objetivos, y porque siempre es necesario tener un portafolio balanceado y diversificado entre distintas clases de activos. Si al participar en una tanda buscas cumplir con algún objetivo como ahorrar para unas vacaciones, para el enganche de un auto, o para iniciar un emprendimiento, lo mejor será invertir en deuda a corto plazo. O si haces un fondo de ahorro para emergencia, lo mejor será dejar tu dinero en liquidez.
Pero si tienes miras a mayor plazo, o quieres que el dinero que no necesitas por ahora se beneficie del crecimiento bursátil, opta por los servicios de inversión que te ofrece tu casa de bolsa: pasar lapsos de años con activos de inversión en nuestros bolsillos incrementa las posibilidades de tener plusvalías. Justamente, el sistema financiero te permite organizar tus metas y planes a futuro para que puedas ahorrar, hacer crecer tu dinero y protegerte de la inflación.
En Hablemos de Bolsa queremos celebrar la fuerza y la capacidad de las mujeres para tomar las riendas de su futuro financiero. Y queremos ayudarte. Te ofrecemos información y recursos para que puedas:
¡Juntos podemos construir un futuro financiero más equitativo para las mujeres!