Cultivar una cultura organizacional incluyente en una organización del sector financiero, que tradicionalmente se pueden considerar o caracterizar por ser rígidas, requiere de un trabajo más profundo para generar un impacto positivo de todas las partes interesadas que integran la organización, desde sus empleados y clientes hasta las comunidades en las que operamos y el medio ambiente que nos rodea.
El cambio es constante y el desarrollo del talento interno clave emerge como una estrategia esencial, no sólo como una simple táctica de recursos humanos. En este sentido, una cultura organizacional sólida es el puente para hacer posible ese objetivo.
A lo largo de mi carrera orientada a tales objetivos, he implementado la importancia de que cada colaborador sea visto de manera incluyente y cuente con las mismas oportunidades para crecer, aprender, desarrollarse y prosperar fuera de cualquier índole social y, sin importar orientación sexual, en dónde predomine un entorno de excelencia y compromiso.
En la actualidad, la diversidad y la inclusión se han convertido en pilares fundamentales para el éxito empresarial en dónde celebramos las diferencias individuales, desde el género y la etnia hasta las habilidades profesionales y blandas, pues comprendemos que son estás las que enriquecen nuestra cultura organizacional y estimulan la creatividad y la innovación.
Entendemos que una empresa exitosa, aprovecha y celebra la diversidad de su fuerza laboral para impulsar el cambio y su evolución. Por ello, desarrollar diversas estrategias de inclusión, desde campañas de apoyo a la comunidad LGBTQ+ hasta capacitaciones destinadas a fomentar la inclusión de personas con discapacidad en toda la institución son algunas acciones de Banco Base.
Estas iniciativas no solo benefician a nuestros empleados, sino que también fortalecen nuestra posición como líderes en el sector y contribuyen al bienestar de la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, ¿De qué tamaño es la brecha? De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en colaboración con el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) solo el 11% de los puestos en los Consejos de AdministraciónLa administración se refiere al proceso de organizar, planificar, dirigir y controlar recursos para ... Más de las empresas públicas en el país están ocupados por mujeres. De mantenerse la tendencia actual, se espera alcanzar la paridad de género en los Consejos para el año 2057. Con «Together», uno de nuestros programas estandarte, ya son cuatro generaciones en donde damos mentorías a mujeres con alto potencial en la organización. Ayudando a cerrar la brecha de inclusión que existe principalmente en el entorno financiero.
Es claro que en el corazón de una cultura de éxito también reside un liderazgo inspirador y transparente. Por lo que los líderes deben ser faros de visión y valores, inspirando a sus equipos con una dirección clara y motivadora. Pero más allá de las palabras, la autenticidad y la empatía son las monedas de cambio más valiosas en el mundo empresarial actual.
Escuchar activamente a los empleados, reconocer y celebrar sus logros, y ser honestos en todas las comunicaciones son los cimientos sobre los cuales se construye una cultura de confianza y colaboración.
En ese sentido, nos enorgullece unirnos de forma global a los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres (WEPs, por sus siglas en inglés), los cuales, ofrecen directrices sobre cómo promover la igualdad de género y el empoderamiento femenino en el ámbito laboral, en el mercado y en la comunidad. Esta acción refleja el compromiso continuo de la empresa con la diversidad, equidad e inclusión.
Finalmente, en un entorno caracterizado por la constante transformación, la capacidad de innovar y adaptarse rápidamente se convierte en un imperativo empresarial. Donde se fomente una cultura de experimentación, se desarrolle el aprendizaje continuo, la toma de riesgos calculados y la capacidad de adaptarse a los cambios del mercado.
Es decir, construir una cultura de éxito en el mundo empresarial no es una tarea fácil, pero es esencial para el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo de cualquier empresa. Al centrarnos en el desarrollo del talento, la diversidad e inclusión, el liderazgo inspirador, el equilibrio entre trabajo y vida personal, y la cultura de innovación y adaptabilidad, podemos construir organizaciones sólidas, resilientes y preparadas para enfrentar los desafíos del futuro con confianza y determinación.