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Gobierno corporativo en México: progreso y oportunidades

En los últimos años, hemos visto a más y más emisoras mexicanas anunciar compromisos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG). Es un hecho que las empresas se identifican, crecientemente, como una pieza clave para contribuir con soluciones para mitigar el cambio climático o generar mejores oportunidades de desarrollo económico para las comunidades a las que sirven.

Sin duda alguna, tales compromisos son bien recibidos por los diferentes grupos de interés de cada empresa. Ya sean sus empleados, consumidores, reguladores, inversionistas, o la sociedad en general, los grupos de interés (conocidos en inglés como “stakeholders”) estamos no solo a la expectativa de más y mejores compromisos ASG, sino a la espera de planes detallados para transformar tales compromisos en realidades. La clave para lograrlo reside en contar con gobiernos corporativos más sólidos y transparentes.

El gobierno corporativo se refiere a la estructura y el conjunto de procesos y políticas que rigen a una empresa. De acuerdo con Business Roundtable – una asociación conformada por los directores ejecutivos de las principales empresas públicas en Estados Unidos – la creación de valor a largo plazo es la métrica para evaluar si un gobierno corporativo es exitoso o no.[1] En la más reciente edición de su carta anual a CEOs, Larry Fink – Presidente y CEO de BlackRock – comparte su visión de que “en el mundo globalmente interconectado de hoy, una compañía debe crear valor y ser valorada por todos sus stakeholders con el fin de entregar valor a largo plazo a sus accionistas”.

Dos piezas clave de un buen gobierno corporativo son, por una parte, su Consejo de Administración, conformado por individuos altamente capacitados para supervisar la ejecución de la estrategia de una empresa; por el otro, un equipo ejecutivo que, valga la redundancia, ejecute tal estrategia.

¿Cómo construir gobiernos corporativos de alta calidad?

El desempeño del consejo es un factor crítico para el éxito económico de una empresa, así como para la protección de los intereses de los accionistas. La pregunta entonces es, ¿por dónde empezar a armar un consejo de alto calibre?

En los últimos años, las empresas mexicanas han progresado estableciendo consejos de mejor calidad. Tomando la diversidad de género como una entre varias métricas para medir el avance alcanzado, y de acuerdo con un estudio reciente publicado por Deloitte y el Club del 30%, en 2021 las mujeres ocuparon el 9.7% de los asientos en los Consejos de Administración entre las emisoras mexicanas analizadas por el estudio. [2] Este número representa una mejora contra el 6.5% reportado en 2018. Las industrias de manufactura, servicios financieros, y de bienes de consumo fueron las que reportaron una mayor presencia de mujeres consejeras.

Sin embargo, este 9.7% aún está por debajo del promedio mundial. El mismo estudio reporta a nivel global que las mujeres representan el 19.7% en consejos entre las más de 10 mil empresas analizadas en 51 países; Francia, Noruega e Italia son los países con un mayor porcentaje de mujeres consejeras. México ocupa el lugar número 41.  

Hacia la construcción de gobiernos corporativos más sólidos y transparentes

La brecha en la diversidad de género en los consejos de empresas mexicanas es solo un indicador del trabajo que queda por delante para establecer Consejos de Administración de alto calibre. Sin embargo, es recomendable que las empresas mexicanas no solo se enfoquen en una dimensión de diversidad, como lo es el género, sino también en otros factores como la edad, antigüedad en el puesto, trayectoria profesional y/o diversidad étnica. Aquellas empresas que establezcan consejos con perfiles diversos estarán mejor posicionadas para asesorar a su equipo ejecutivo y, por ende, apoyar a la empresa en la generación de valor en el largo plazo.

Otra área de mejora que las empresas mexicanas pueden implementar es mayor transparencia en cuanto a las políticas de composición y renovación de sus consejos. Es sumamente útil que una empresa publique los factores materiales, incluidos los relacionados con su gobierno corporativo (la G en ASG), que pueden incidir en su capacidad para generar valor a largo plazo. Es también esencial que las empresas no solo identifiquen dichos factores ASG en sus publicaciones, sino que lo hagan de manera detallada y oportuna que permita a los inversionistas, por ejemplo, tomar mejores decisiones para asignar su capital.

El marco de referencia desarrollado por el TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures), si bien se enfoca en los riesgos ambientales (la A en ASG), es una herramienta muy útil que las empresas mexicanas pueden utilizar para divulgar información sobre una amplia gama de riesgos y oportunidades ASG que esperan enfrentar en el corto, mediano y largo plazo.

De acuerdo con el último reporte de TCFD, algunos reguladores y organizaciones mexicanas – como el Banco de México, la Asociación de Bancos de México y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes – han lanzado iniciativas fomentando la adopción de sus 11 recomendaciones, contribuyendo a acelerar la tasa de adopción en el país.[3]

Es un hecho que cada empresa – dependiendo de su sector y domicilio –enfrenta retos y oportunidades únicos. Por esta razón es también recomendable divulgar información relacionada a la industria especifica en la que opera dicha empresa. Los estándares desarrollados por SASB (Sustainability Accounting Standards Board) – marco que ha publicado métricas para 77 industrias – son una excelente hoja de ruta que las empresas mexicanas pueden adoptar para reportar información detallada sobre la composición de los consejos, entre otros factores ASG.

Para navegar el ambiente global tan complejo como el que enfrentamos a raíz de la pandemia – pero también por factores económicos, sociales, ambientales, así como geopolíticos, entre otros – es fundamental acelerar esfuerzos para establecer gobiernos corporativos más sólidos y con información ASG relevante, detallada y oportuna.

Solo así las partes interesadas podemos tener un mejor entendimiento de los retos y oportunidades que impactan la habilidad de cada emisora de cumplir con sus compromisos anunciados, y de generar el valor a largo plazo.


Fuentes de consulta:

[1] Business Roundtable. “Principles of Corporate Governance”. 2016. Pagina 4.

[2] El estudio de Deloitte y el Club del 30% cubrió un total de 320 empresas en seis países de América Latina. Los datos reportados son a marzo de 2021. Para mayor información consulte el estudio aquí.

[3] Task Force on Climate-related Financial Disclosures. “2021 Status Report.”


Gabriel Hasson es director de América Latina para Investment Stewardship en BlackRock – la gestora que administra activos en representación de clientes alrededor del mundo y quienes son, en esencia, accionistas minoritarios y de largo plazo. Investment Stewardship funge como un canal de comunicación entre los clientes de BlackRock y las empresas públicas en las que invierte en su representación. En la medida en la que  sus clientes así lo autoricen, Investment Stewardship también se encarga de emitir votos en las asambleas generales de accionistas de cada empresa en las que invierte.

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