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Relocalización: ¿La tercera es la vencida?

A finales de abril tuve la oportunidad de participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional en Washington D.C., fue muy gratificante poder participar en persona y nutrirme de información y perspectivas variadas de los participantes que incluyen banqueros centrales, ministros de hacienda, académicos e inversores de todo el mundo.


Dentro de los consensos más claros que emergieron de las conversaciones es que el proceso de desglobalización y relocalización de las cadenas de suministro muy probablemente se beneficie de renovados vientos de cola. Esto se debe a la dramática reconfiguración del mapa geopolítico global como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania.

Por supuesto, no es la primera vez que escuchamos hablar de estas tendencias. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China se intensificaron en 2019 con la imposición de fuertes aranceles sobre productos chinos por parte del gobierno de Trump, lo que desató una primera ola de especulación sobre nearshoring. Poco después, la pandemia dejó al descubierto vulnerabilidades en las cadenas de suministro cuando varios países vieron restringido su acceso a equipos de protección médica personal. La guerra en el Este europeo representa entonces un tercer llamado de atención a la resiliencia de las cadenas de suministro.

Estos desarrollos representan una enorme e irrepetible oportunidad para México. El país es el candidato ideal para captar inversiones de capital de empresas estadounidenses y globales con intenciones de tener un mayor control sobre sus procesos productivos, sin al mismo tiempo, incurrir en los altos costos de producción de los Estados Unidos. La cercanía a este mercado, la existencia de varios tratados del libre comercio en funcionamiento, la presencia de un sistema político democrático, y la percepción de México como un país aliado de Occidente, son algunos de los factores que están detrás del atractivo del país.

Lamentablemente, los datos muestran hasta ahora, poca acción concreta. Si la Inversión Extranjera Directa proveniente de EE. UU. fue de 15 mil millones de dólares en el 2021, el mayor nivel desde 2017, y algunas ciudades de la frontera norte están observando una presión en parques industriales por la alta demanda de espacios, pero nada comparado a lo que debería estar ocurriendo. De esta manera, el país debería estar anunciando decenas de acuerdos con empresas internacionales al mes, representando múltiplos en inversión productiva respecto a lo que hemos visto hasta al momento.

La relación poco cercana del gobierno actual hacia el sector privado, particularmente en lo que respecta a las inversiones provenientes del exterior, es el factor principal que actualmente está impidiendo que México aproveche la oportunidad. A eso se le suman ciertas limitaciones en el área de infraestructura y desafíos serios por el lado de la seguridad.

A pesar del esfuerzo que el país está haciendo para dejar pasar esta tercera ola de ímpetu a la relocalización, esta muy probablemente se sienta de modo más marcado en el país que las anteriores. Una encuesta de Kearney a CEOs de empresas manufactureras estadounidenses, llevada a cabo en marzo de 2022, revela que el 92% de los participantes están considerando o han empezado a ejecutar estrategias de nearshoring, y México es un destino que miran con interés. 

Importantemente, no es demasiado tarde para que México desarrolle un plan integral de promoción de inversiones y de esta manera ayude a la economía a despertar de años de crecimiento económico mediocre y desasociado con aquel observado al norte de la frontera.

Por: Alejo Czerwonko, PhD, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas en UBS y profesor adjunto de la Universidad de Columbia

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