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Mi camino como gestora de activos

Con casi 15 años de experiencia en el sector financiero, la mitad de ellos en el Sistema de Ahorro para el Retiro (Afores); Aurora Ruiz Esparza, Head Trader de Afore Citi Banamex, hace un recuento de los retos que ha atravesado siendo mujer en un sector donde predomina la presencia masculina en las áreas de inversiones.

Tras tomar un sorbo de café espresso en una Plazuela cerca del Centro Bursátil de la Ciudad de México, recuerda que siendo niña gustaba de ver películas financieras y hacer negocios, buscando una satisfacción personal y un beneficio económico.

“En la primaria vendía dibujos y pulseras, en la secundaria maquillaje para mis amigas que empezaban a pintarse, de hecho, me llegaron a comprar profesoras, en la preparatoria vendía tareas; todo esto me llevó sin titubeos a querer estudiar finanzas, carrera que en esos momentos solo era impartida en universidades privadas. No tuve la oportunidad de hacerlo, por lo que elegí la carrera económica administrativa que más se acercara”.

Aurora es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución de la cual se siente orgullosa, “me encanta mi casa de estudios y en esa época tuve que elegir la carrera con mayor componente financiero, estaba entre Contaduría y Economía, pero finalmente opte por la primera”.

Piensa en voz alta: “de haber sabido que existía Actuaría hubiera orientado el camino por ahí, es importante el componente numérico/matemático y de análisis en estas áreas y los actuarios están llenando estos requerimientos en inversiones”.

En la recta final de la carrera todas sus optativas fueron orientadas al área financiera, los grupos eran pequeños y con poca presencia de mujeres. Fue en ese momento donde se topó con los primeros cuestionamientos de compañeros, hombres, que le preguntaban: “¿Tú por qué quieres materias financieras?, es mucho más cuantitativo, frío, el medio es complicado, cerrado, elitista, no es lo mejor para una mujer, me cuestionaban”.

Su carrera laboral comenzó en COVAF una valuadora de fondos de inversión, y posteriormente se sumó a las filas de Afore Profuturo, donde vio la necesidad de reforzar sus habilidades, y estudió una maestría en Finanzas Bursátiles.

Desde ese entonces tuvo la convicción y objetivo de llegar a la mesa de inversiones de la Afore, el cual era un sueño para ella. Empezó un proceso gradual de poco más de cuatro años y medio en donde atravesó por distintas áreas, middle office, custodia nacional e internacional y mesa de control, que para ella fue como tener tres trabajos en la misma compañía.

En esa larga época, nunca quitó del radar su sueño, el área de inversiones, “quería una oportunidad y hubo muchas negativas”.

Esto la llevó a insistir y a alzar la mano para ser tomada en cuenta, “pedía ser puesta a prueba y hubo dos-tres años de negativas. Finalmente me dieron la oportunidad de participar en un proceso donde competí con gente interna y externa, bajo condiciones iguales “, aún con una sonrisa en la cara, exclama: “¡lo logré! y en esta Afore empecé a operar con todos los activos que teníamos permitidos, Deuda, Capitales locales e internacionales, Futuros de divisas y equity. Más allá de todo, valoro el camino previo recorrido, porque me permitió conocer y entender el proceso completo de viva mano, y esto me hizo ser más integral”.

Ruiz Esparza forma parte de la primera generación de mujeres del Centro Universitario México, (CUM), institución que por muchas generaciones sólo contó con alumnos varones. La especialista recuerda con agrado que, de alguna manera, esa experiencia la ha ayudado en sus etapas laborales a superar ciertos obstáculos presentes en una esfera dominada por la presencia de hombres y el ambiente de las mesas de inversiones.

“El ambiente es rudo, los ánimos son fuertes, el estrés, hay mucha adrenalina, gritos, mentadas de madre, pero una gran camaradería… tras cinco minutos de gritos hay que cambiarnos de chip y olvidar lo qué pasó, no hay que tomarse las cosas de manera personal”.

Pocos creían que iba aguantar ese ajetreo de rudeza, frustración, “de cierto modo nos consideran sensibles o blandas y la realidad es que las mujeres que estamos en estas posiciones solemos ser catalogadas como duras, que respondemos, que levantamos la voz para ser escuchadas, no somos cerradas, pero tenemos que tener la seguridad para defender nuestra tesis”.

Tras cambios gerenciales en Afore Profuturo, la búsqueda de nuevos retos, su inquietud y una invitación a participar en el proyecto de la nueva bolsa de valores BIVA, con nostalgia dejó el área de sus sueños a sabiendas que el riesgo tomado era alto, regresar no sería fácil y su vida cambiaría 180 grados. “Con el tiempo estos espacios se han hecho más pequeños por la presencia de tecnología que optimiza los procesos”.

En esa época, desde que inició el proyecto pasaron 2 años iniciales, más 2 años de operación, todos a contracorriente en donde aprendió innumerables cosas, implementó sistemas, desarrolló habilidades comerciales, “fue una satisfacción personal muy grande, no cualquiera puede decir que abrió una Bolsa en un país en vías de desarrollo”.

A pesar del cambio, su feeling de inversiones se mantuvo intacto, “nunca me alejé de los mercados completamente, siempre he estado atenta a las noticias, niveles de mercado, políticas monetarias, etc”.

Después de cuatro años y medio, no niega que empezó a extrañar el área de inversiones y hace un año, “de cierta manera sorpresiva, se dio la oportunidad, “es un medio muy pequeño, cerrado, donde siendo mujer egresada de universidad pública, estar ocupando una de esas sillas no es fácil, afortunadamente y en comparación con hace 10 años, a pesar de que seguimos siendo pocas, hoy hay más presencia de mujeres en estas áreas,  gracias a que los procesos de selección han evolucionado, dando oportunidad a que las mujeres participen y ocupen posiciones gerenciales con base en sus habilidades.”

Aurora enmarca una serie de cualidades necesarias para quien se quiere dedicar a estos vaivenes, entre ellas, menciona tener curiosidad, “creo que es muy importante tener esa sensibilidad de cómo y por qué pasan las cosas, qué efectos pueden traer, qué probabilidades hay, qué pasaría si no te preguntas ’n’ número de resultados o cosas posibles, te agarra desprevenido el día a día en el mercado; hay que estar alerta, todo debe ser medible y cuantificable, además en los últimos años el tema tecnológico ha alcanzado mayor relevancia para optimizar las cosas, ya no es la era de arrastrar el lápiz, hoy se utilizan modelos, bases de datos, paquetería e información de proveedores a nivel global que apoyan para hacer frente a situaciones tan complejas y cambiantes como las que vivimos hoy en día”.

Entrevista a Aurora Ruiz Esparza, Head Trader de Afore Citibanamex

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