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¿Por qué hablar de educación financiera con niños y jóvenes significará un mejor mañana?  

En la actualidad es de suma importancia tener bases para saber manejar las finanzas a nivel personal, profesional, gubernamental y de negocios. Sin embargo, uno de los puntos álgidos en nuestros niños y jóvenes mexicanos es la falta de una sólida educación financiera, necesaria para enfrentar todas aquellas situaciones donde se tendrá que decidir el futuro de sus bienes, y que a menudo, se toman meramente al azar con consejos de alguien que tampoco tiene las bases financieras o por lo aprendido de manera empírica.

Derivado de lo anterior, surge una pregunta trascendental ¿cómo debemos hablarle a los niños y jóvenes sobre estas herramientas que facilitan sus elecciones financieras en el futuro? Existen dos esferas desde donde podemos lograrlo: la interna (en la familia, por ejemplo) y la externa (a través de las instituciones educativas y/o los medios de comunicación).

El primer lugar donde se aprende el lenguaje financiero de manera consciente o inconsciente es dentro de la familia y eso marcará la vida del niño, ya que él actuará de manera similar a sus padres durante sus primeros años, palabras como “ahorro”, “inversión” y “decisiones financieras” son conceptos que, por su peso, llegarán a influenciar de manera significativa el entorno familiar del niño.

Por tanto, la educación financiera es un tema que debe inmiscuir a los padres, quienes  deben tratar de informarse y obtener las herramientas necesarias para enseñarlas y aplicarlas en su familia, hacer del conocimiento de los niños la situación financiera de la familia, así como las situaciones externas y cómo pueden llegar a afectar de manera positiva o negativa, la manera en que se obtienen los ingresos por parte de los miembros, entre otros; para que de este modo los niños y jóvenes aprendan términos nuevos como “renta”, “tarjeta de crédito”, “ahorro”, “deudas”, etcétera, lo importante es que los hijos comprendan las repercusiones que dichos conceptos pueden tener en su futuro.

El segundo lugar donde se aprende y se habla a los niños y jóvenes sobre este concepto, es en las escuelas, incluso, hay materias específicas para esto, sin embargo, los profesores también deben tener las bases para saber transmitir esos conocimientos de una manera clara y comprensible para ellos, dejando atrás los tecnicismos y con ejemplos prácticos de cómo pueden beneficiarse con lo que se les enseña (actividades de emprendimiento, ferias, kermeses, ventas de productos o servicios por parte de los alumnos, vendrían a reforzar lo que se ve dentro del aula).

Por otro lado, los medios de comunicación (radio, prensa, televisión o internet), juegan un papel de gran importancia, ya que son con lo que más interactúa el niño y joven de hoy, a pesar de que hay algunos juegos y programas (principalmente de gobierno) que apoyan la educación financiera, sería de bastante utilidad que estos medios impulsaran de alguna manera creativa formas para agregar temas de educación financiera en sus contenidos, de este modo tendríamos un ganar-ganar.

¿Desde qué edad empezar a hablar de finanzas?

Definitivamente se debe comenzar desde la infancia, ya que es la etapa en la que el niño crea su criterio y donde se puede aprovechar para enseñar el verdadero valor del dinero, la manera en que este se consigue y cómo administrarlo. Se sugiere no dar dinero a un niño sin que “se lo gane” de alguna manera, no otorgarlo por actividades inherentes a su edad como hacer su cama, lavar platos, etcétera, si no, por actividades extras tales como tirar la basura o ayudar a pintar.

A los jóvenes se les puede enseñar de una manera distinta, con ellos se debe establecer un sistema de comunicación en el que comprendan la situación familiar y sus necesidades; se puede conversar con ellos sobre las prioridades que hay en la cotidianeidad, así como en momentos específicos; dar importancia a su participación dentro de la economía familiar, ya sea ayudando en el negocio familiar, con un trabajo (que dependiendo su edad puedan tener); concientizándolos en el ahorro de servicios (luz, agua, gas…); integrándolos para elaborar presupuestos que deban seguirse y cualquier otro aspecto en el que ellos estén conscientes que pueden apoyar. Es importante que se reconozca su apoyo y aporte a las finanzas familiares para que también ellos otorguen importancia a su papel dentro del entorno en el que viven.

Conclusión:

El beneficio de preparar a los niños y jóvenes en temas de finanzas personales es algo que debe abordarse primeramente en el hogar, de esta manera, ellos obtendrán habilidades y herramientas que podrán asimilar para su vida adulta lo que les permitirá tomar decisiones asertivas en cada etapa.

Las instituciones educativas deberán implementar sistemas de educación financiera con lenguajes sencillos y comprensibles, de manera que no sean materias pesadas o aburridas, mencionando el beneficio que proporciona este conocimiento en el futuro. Los medios de comunicación, podrían ser un factor importante en la inclusión financiera para niños y jóvenes, con programas de interés y lenguaje moderno que se adecúe a la actualidad.

Por. Mtro. Alejandro Esparza, docente de la Escuela Bancaria y Comercial Campus Aguascalientes.

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