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Se acerca el inminente endurecimiento monetario de la Reserva Federal

En 2020 se registró una de las crisis económicas más severas de la historia reciente, la cual fue propiciada por la pandemia de Covid-19 y la necesidad de imponer restricciones a la movilidad para reducir el número de contagios. Ante ello, la gran mayoría de los sectores económicos se vio afectada y la actividad productiva mundial se contrajo 3.1%, lo que implica la primera variación negativa desde 2009.

Ante ello, las autoridades de países desarrollados y emergentes implementaron estímulos fiscales y monetarios, que buscaban inyectar dinamismo a la economía para una recuperación acelerada. A diferencia de otras crisis, en esta ocasión, las decisiones fueron tomadas rápidamente por lo que los estímulos alcanzaron niveles sin precedentes en la historia. En el caso de EE.UU., los fiscales ascendieron a casi el 30% del PIB, mientras que el Banco Central de la Reserva Federal redujo la tasa de los fondos federales a mínimos históricos -a un rango entre 0.00% y 0.25%- y anunció el programa de compra de activos mensual por $80 mil de millones de dólares (mmd) de bonos del Tesoro y de $40 mmd de Bonos Respaldados por Hipotecas. 

Gracias a estas medidas extraordinarias, EE.UU. registró la recesión más corta de su historia. Según la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER por sus siglas en inglés), la crisis económica por la pandemia tuvo una duración de únicamente dos meses en EE.UU., la cual inició en febrero y terminó en abril de 2020. Mientras que, la recuperación total se alcanzó en el segundo trimestre de 2021 y únicamente guarda una diferencia de -1.2% para que el PIB alcance la tendencia que tenía antes del covid. Frente a este escenario, la implementación de estímulos económicos resulta cada vez más innecesaria.

Fuente: Elaboración propia con información del BEA.

Así, la Reserva Federal ha empezado a retirar los que le corresponden para evitar un sobrecalentamiento de la economía, pues sus dos variables objetivo han evolucionado en ese sentido. Por un lado, la inflación de EE.UU. alcanzó el 7.04% en 2021, registrando un máximo no visto desde junio de 1982. De manera particular, los precios de energía continuaron presentando el mayor avance, aunque se desaceleraron respecto a noviembre (29.3% vs. 33.3%). Mientras que, la subyacente, que descuenta el precio de los alimentos y energía, aumentó a 5.5%, el mayor nivel desde febrero de 1991.

Por otra parte, el empleo se ha recuperado de manera impresionante. En la Gran Crisis Financiera, tomó 76 meses (más de 6 años) alcanzar el nivel pre-crisis; mientras que en la de 2020 han transcurrido 23 meses y falta recuperar únicamente el 1.9%. En enero, la economía estadounidense generó sorpresivamente 467 mil empleos, luego de una cifra revisada al alza de 510 mil en diciembre, ubicándose muy por encima de las previsiones del mercado de 150 mil. Por su parte, la tasa de desempleo aumentó a 4.0%, ligeramente por encima de las expectativas del mercado que preveían que se mantendría sin cambios en 3.9%, debido a que la tasa de participación en la fuerza laboral aumentó a 62.2%, su mayor nivel desde principios de 2020.

Frente a esto, en la reunión de noviembre, la Fed anunció que empezaría a reducir su compra de activos en $15 mmd mensuales, pero duplicó el monto a $30 mmd en la de diciembre, con lo que el programa concluirá en marzo. El siguiente paso será empezar a incrementar la tasa de interés de referencia; al respecto, en su anuncio de política monetaria de enero, el banco central indicó que pronto podría aumentarla por primera vez en más de 3 años, lo que envió la señal de que el inicio del ciclo alcista empezará en el mismo mes de marzo. A la par, la Fed estableció que la reducción de su hoja de balance iniciará después de que haya comenzado el aumento de la tasa de interés y el recorte se realizará mediante el ajuste de los montos reinvertidos de los pagos de capital recibidos de los valores mantenidos en la Cuenta de Mercado Abierto del Sistema.

Fuente: Elaboración propia con información de la Reserva Federal.

En los próximos meses, el retiro de los estímulos monetarios será uno de los temas de mayor interés para los mercados, pese a que ya contamos con más información sobre el mecanismo que se utilizará, persiste la incertidumbre sobre la magnitud y frecuencia de los aumentos de la tasa de referencia, lo que posiblemente generará episodios de volatilidad, como la observada en lo que va de 2022.

Por: Janneth Quiroz, Subdirectora de Análisis Económico de Grupo Financiero Monex 

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