Cultura Financiera

Economía doméstica estable… ¿es posible?

Desde principios de 2020 hemos vivido una contingencia sanitaria por el COVID-19, lo que ha traído como consecuencia que muchas familias hayan visto mermado su ingreso, aun así, logran hacer frente a sus compromisos financieros gracias a una economía doméstica estable.

¿A qué se refiere el concepto de economía doméstica?

Al hablar de él, nos referimos a la economía de una casa, en donde todos los miembros que son económicamente activos; es decir, que realizan una actividad para generar un ingreso, incluso a través de inversiones, pueden aportar “al ahorro familiar” sin olvidar los gastos, los cuales cuando son identificados y planeados, en lo posible, son benéficos, pero cuando son efímeros y poco productivos, pueden llegar a considerarse una pérdida significativa para la familia.

¿Cómo tener una economía doméstica estable?

Para poder tener una economía doméstica estable, se debe hacer un diagnóstico de la economía familiar, es importante tomar en cuenta los ingresos y egresos de dinero, elaborar un presupuesto donde se visualice cómo salir más rápido de las deudas y que permita generar poco a poco, un plan de ahorro.

El primer paso es hacer un análisis de los ingresos, cuánto entra al hogar y la frecuencia, puede ser bajo un período semanal, quincenal o mensual. Posteriormente, debemos tomar conciencia de los gastos, para ello es importante llevar un control de las facturas o comprobantes de compra, ya sea en un documento digital o en una libreta, lo que sea, lo importante es que no se pierda la información con la cual podremos darnos cuenta, al cabo de un tiempo, cómo vamos gastando nuestro dinero. De este modo podemos ajustar nuestros gastos de acuerdo con los ingresos que se tienen.

Al conocer los gastos, podemos identificar los conceptos innecesarios, de ser así, podemos quitarlos para reducir los egresos futuros. También se debe notar si uno o diferentes productos o servicios se pagan con crédito o préstamo, y con esto inferir si tendremos una salida de dinero adicional para los meses siguientes. Con lo anterior, se restan los gastos a los ingresos, y si queda algún excedente se usa para ahorro, necesario en el futuro incierto, como el que comenzó hace un año con la pandemia.

Ahorro familiar

Otra forma de ahorrar es invertir el proceso antes mencionado, tomando en cuenta los ingresos se reserva un porcentaje para este fin, puede ser entre un 15 o 20%, y con el resto se hacen los gastos cotidianos, ajustándonos al presupuesto.

Es importante tener en cuenta el nivel de endeudamiento familiar. Se recomienda que no sea mayor al 20% del ingreso, así se pueden tener 20% para deuda, 20% para ahorro y el resto para la vida cotidiana, teniendo así una economía doméstica equilibrada.

Ante el confinamiento que vivimos, nos hemos dado cuenta de varias cosas: la importancia del ahorro familiar para hacer frente a las adversidades, que los gastos innecesarios reducen la posibilidad de ahorrar, y que endeudarse no es la solución. Lo mejor es ajustarnos a las posibilidades que tenemos y proponer soluciones que estén dentro de nuestras capacidades financieras para así tener una economía doméstica estable.

Conoce más sobre el tema con la oferta educativa de la EBC en su página web: Escuela Bancaria y Comercial – Inicio (ebc.mx).

Por: Mtra. Elena García Aguilera,
Docente Investigador de la Escuela Bnacaria y Comercial, Campus Chiapas

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