Educación Financiera

La incertidumbre y los mercados financieros

Hace algunos años, a finales de los 90, un compañero del sector financiero bursátil me comentaba que debíamos aprender a vivir en la incertidumbre, ya que existían diversos problemas de orden económico – financiero a nivel mundial, los cuales, afectaban fuertemente los mercados financieros, provocando una sobreoferta de muchos valores y disminuyendo su precio de una forma impresionante; no había forma de controlarlo, e influían negativamente en las distintas Bolsas de Valores en el mundo, me refiero a los denominados cracks bursátiles.

Sin embargo, creo que pocos se imaginaron el impacto que habría de tener una de las más grandes epidemias a nivel mundial de los tiempos modernos, el COVID-19.

En el entorno financiero, siempre consideramos diversos tipos de estadísticas, promedios o tendencias y, no obstante, es casi imposible determinar un paro en la economía a nivel mundial. Situación que origina decrecimientos significativos en sus principales indicadores, como lo es el producto interno bruto (PIB).

Ahora bien, si ya establecimos que dicho fenómeno ha propiciado efectos sumamente negativos en los distintos sectores económicos, como el comercio, la industria y los servicios, es importante destacar que como siempre sucede, mientras algunos participantes en los mercados pierden, otros ganan. Es así, como se han desarrollado nuevas opciones para realizar inversiones sumamente interesantes entre las que podemos destacar: empaques, envíos, mensajería, catálogos virtuales, mercados electrónicos, pagos de servicios, transportes, distribución y servicios de entretenimiento a través de plataformas digitales, etcétera.

En nuestros hogares, cada vez se le da más importancia a tener un buen proveedor de servicios de internet, smartphones de última generación para soportar diversas actualizaciones (ya no como lujo, sino como necesidad), contar con equipos de cómputo poderosos y equipos electrónicos domésticos que operen con eficiencia la energía eléctrica, así como uso de gas y agua al mínimo.

Lo anterior, con el objetivo de llevar a cabo una mejor administración financiera de nuestros recursos y una optimización de lo que es necesario y lo que no lo es, tratando de dar el mayor rendimiento a nuestro presupuesto disponible.

Muchos inversionistas que participan en los mercados financieros cuentan con instrumentos de deuda cuya tasa de interés a últimas fechas se observa en niveles desde un 4% a 28 días, hasta un 4.67% a 364 días, cifras que han quedado por debajo del 6% de inflación alcanzada en los últimos 12 meses, por lo que buscan otras alternativas que puedan ser más rentables.

Una ventana de oportunidad es representada con la inversión en renta variable, ya que algunas empresas líderes en tecnología con importante participación en el mercado, con presencia significativa a nivel nacional o internacional, o bien con productos o servicios más que necesarios en este entorno, se presentan como una atractiva opción.

Para aprovechar lo anterior, se recomienda designar un porcentaje en fondos de inversión de renta variable, que proporcionan al inversionista una cartera diversificada, con inversiones en empresas a nivel mundial que cotizan en los principales mercados accionarios como el New York Stock Exchange (NYSE), o bien el National Association of Securities Dealers Automated Quotation (NASDAQ), lo que disminuye en forma importante el riesgo y permite participar en el capital de diversas empresas muy importantes, otorgando grandes beneficios que se traducen en rendimientos atractivos. Por ejemplo, el NASDAQ proporcionó un rédito en su principal indicador de más del 41% en el año 2020, o la ganancia de algunos fondos de inversión cuya utilidad estuvo entre el 20 y 30%.

Por todo ello, y no obstante a la gran incertidumbre, no debemos dejar de lado la existencia de las oportunidades que hay para los inversionistas, empresas existentes y nuevas, para quienes continúan desarrollando productos y servicios en la nueva sociedad de nuestra época, así como para los que ya son inversionistas o planean serlo.

Por: Lic. Eduardo Jiménez Macías,
EBC Campus León, Líder de Academia de Finanzas y Banca en la Escuela Bancaria y Comercial.

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