Análisis

Argentina: Un factor de volatilidad adicional para mercados emergentes

En medio de fuertes discusiones sobre el frágil estado de la actividad económica mundial las abruptas fracturas registradas la semana pasada en activos argentinos, tras la derrota del presidente Macri en elecciones primarias (PASO), se asemejan a los eventos observados apenas un año atrás. Entonces, Turquía y Argentina inquietaban a los mercados globales, conforme su salud financiera alertaba sobre un posible contagio al grueso de mercados emergentes (EM). Turquía observaba un proceso de fuertes ajustes dada su débil situación económica e intervención gubernamental que socavó la independencia del Banco central y otros ejecutores de políticas. Por su parte, Argentina experimentó una crisis de confianza que culminó en una fuerte depreciación de su moneda y la necesidad de un nuevo paquete de rescate del Fondo Monetario Internacional. En términos generales, estos eventos tuvieron un efecto relativamente transitorio el año pasado. En este sentido, el mercado evalúa si la situación actual en Argentina se trata de un riesgo sistémico o uno idiosincrático, así como el grado de contagio hacia EM.

Las condiciones en el apetito por riesgo actual son frágiles y desde hace tiempo se evidencian en flujos favoreciendo opciones de posicionamiento más seguras. Los mercados enfrentan un panorama geopolítico poco alentador encabezado por la guerra comercial entre EE.UU. y China. Con ello, la situación argentina contribuye a un complejo marco coyuntural con temores sobre recesión global cada vez más latentes.

Bajo este delicado contexto, el mercado argentino fue sacudido después de que el candidato opositor Alberto Fernández, venciera por un margen mayor al esperado a la fórmula del presidente Macri, sugiriendo que en la votación general del 27 de octubre se convertirá en presidente. Como reacción a estos resultados y dada la incertidumbre sobre la política económica argentina hacia delante, sólo el lunes post-elección el peso argentino pasó de 45.3 a 53.0 pesos por dólar (una depreciación de 17% en dicha jornada que acumuló 20% semanal llegando hasta 60.1 por dólar), el índice Merval colapsó 48% y en consecuencia el BCRA ajustó su tasa de referencia LELIQ de 64% a 75%. Desde entonces, el respiro en activos argentinos ha sido apenas perceptible y actualmente la probabilidad implícita de default en 5 años se ubica en 83%, capturando la fuerte carga financiera que el país enfrentará (Fitch proyecta una relación deuda/PIB de 95% para este año, donde vale la pena señalar que 75% está en moneda extranjera). El país se ha encontrado en recesión durante el último año con niveles de inflación superiores a 50% y bajo uno de los mayores déficits fiscales de la región a pesar de una alta carga tributaria.

Al poner en dimensión la influencia para la acción de precios, el ajuste observado en Argentina es ciertamente eclipsado por el contexto global previamente descrito. Sin embargo, Argentina y su prevaleciente estado de crisis abonan a un endeble panorama en EM, el cual también ha sido recientemente afectado por la depreciación del yuan chino como reacción a mayores amenazas proteccionistas por parte de EE.UU.

Considerando una capitalización de mercado relativamente menor dentro del universo EM en el caso de Argentina, el canal de transmisión para un contagio a la clase de activo se exhibe por dos vías: (1) el uso de proxies para cubrir eventos argentinos dada su dificultad de operación (i.e. menor profundidad de mercado); y (2) la circularidad en la percepción de riesgo hacia EM al añadirse un factor de inestabilidad adicional. Con esto en mente, similar al periodo de estrés observado el año pasado, las divisas más afectadas desde el fuerte ajuste argentino la semana pasada han sido el real brasileño y la lira turca. En tanto, la reciente debilidad del peso mexicano también obedece a factores globales, entre ellos el deterioro y contagio en EM, aunque se mantiene con un desempeño más defensivo como resultado de diferenciales de tasas aún favorables para México.

En conclusión, el turbulento episodio argentino alerta sobre potenciales choques que pudieran por lo menos complicar una configuración en EM ya ensombrecida por las débiles perspectivas de crecimiento económico en el mundo, resultando en una dinámica de mercado más tensa y volátil para la clase de activo en general.


*El autor es Estratega Senior de Tipo de Cambio de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Por: Santiago Leal Singer, Estratega Senior de Tipo de Cambio Banorte
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