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El apalancamiento: haciendo eficiente el uso del dinero

En las ediciones pasadas de nuestro Blog, hemos destacado que una de las principales ventajas de realizar operaciones con Instrumentos Derivados es que desde el día de hoy se puede pactar mediante un contrato el precio de compraventa de un activo subyacente que será pagado y entregado en una fecha futura. De esta forma, al momento de realizar el contrato NO es necesario contar con el dinero ni con el activo subyacente que se utilizará una vez que llegue la fecha de vencimiento del contrato pactado.

Dicho con otras palabras, los inversionistas pueden realizar coberturas y especulaciones en el Mercado de Derivados sin la necesidad de tener todo el dinero actualmente, lo cual potencializa los posibles rendimientos futuros. En el mundo de las finanzas, esto es conocido como Apalancamiento.

Por definición, el Apalancamiento puede ser visto como la relación que existe entre el capital propio y el capital realmente utilizado en una inversión, es decir, entre más apalancado se encuentre un portafolio de inversión, el dinero propio utilizado es menor y por lo tanto los rendimientos potenciales serán mayores. Esto puede convertirse en un arma de dos filos, ya que si los rendimientos obtenidos en la inversión son negativos entonces el efecto del Aplacamiento hará que la pérdida generada se potencialice.

Como pudimos platicar anteriormente, la Cámara de Compensación es la entidad dentro del mercado de derivados organizado cuyo objetivo radica en asegurar el cumplimiento de los derechos y obligaciones adquiridos a través de los contratos. La Cámara trabaja bajo un esquema de garantías depositadas al momento de la operación del instrumento derivado, la cual es la única cantidad de dinero con la que los inversionistas involucrados deben contar al principio. Entre menor sea la garantía requerida por la Cámara, mayor será la razón de apalancamiento de la posición. De esta forma, existe un beneficio importante al hacer un consumo eficiente del capital propio y prorrogando la necesidad de contar con el dinero completo que se requerirá al momento del vencimiento del contrato para hacer frente a las obligaciones adquiridas.

Imaginemos un caso. Supongamos que esperas que el precio de una cierta acción va a subir en los próximos meses y por lo tanto tú te quieres beneficiar económicamente en caso de que tu expectativa efectivamente suceda, por lo que debes comprar la acción al precio de mercado actual y esperar a venderla a un precio mayor. Sin embargo, al día de hoy no cuentas con el dinero suficiente para realizar tu compra y pagar las acciones. Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto? ¡Justamente lo que estás pensando! Te puedes apalancar a través de un contrato de Futuros que te de el derecho a comprar la acción en una fecha posterior, pero a un precio fijado desde el día de hoy. De esta manera, únicamente tendrás que disponer actualmente con el dinero para depositar las garantías requeridas por la Cámara y contarás con todo el tiempo que dure la vigencia del contrato para juntar el dinero restante para realizar la compra al precio pactado una vez que el Futuro expire. Por consiguiente, habrás realizado la inversión que deseabas, tomando una exposición alcista en la acción sin tener que desembolsar todo el dinero que tendrías que poner si hubieses comprado directamente la acción en el mercado de contado.

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Ahora ya lo entiendes, los Derivados nos ayudan a realizar coberturas y especulaciones financieras, haciendo un uso más eficiente de nuestro dinero.

Por: Aron Brener,
Subdirector de Servicios Transaccionales Mercado de Derivados
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