Historia

Vayamos al orígen del sistema financiero

Para entender el sistema financiero, debemos remontarnos a épocas pasadas, todo comenzó con los aztecas y en conjunto con otros pueblos, que ya contaban con un comercio activo y ciertas formas de crédito, aunque aún no disponían de una moneda acuñada.

Desde esa época ya se contaba con el conocido mercado de Tlatelolco, que era manejado por los pochtecas, quienes llegaron a disponer de tribunales propios para regular las transacciones comerciales, sancionar los contratos, controlar las condiciones de intercambio y castigar con cárcel, o incluso la esclavitud a los deudores insolventes y a otros infractores de las normas comerciales.

Durante el siglo XVI, en el periodo del virreinato no se logró constituir un sistema regular de créditos, por lo que eran ejercidos por particulares y congregaciones religiosas, tiendas de raya, cartas de crédito para que se hiciera la habilitación, avío de minas y comercio, además de implementar formas semi-clandestinas de agiotismo; que consiste en la especulación de comercio que se hace cambiando el papel moneda en dinero efectivo o el dinero efectivo en papel.

Años más en tarde, en 1774 se creó la primera institución, que llevaba por nombre, Monte de Piedad de Ánimas, fundada por Don Pedro Romero de Torreros con fines benéficos y que perduro hasta el Imperio de Iturbide.

En los primeros años del México independiente, fue generalizada la falta de crédito y el déficit de las arcas públicas y, aunque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue creada en 1821, no surgió una legislación de instituciones de crédito sino hasta finales del siglo XIX, ocasionando que la moneda y la creación de bancos resultaran caóticos.

Mientras que para 1864, durante el imperio de Maximiliano se creó el primer banco de emisoras de billetes, aunque sin contar con un reglamento al respecto. Esta institución operaba como sucursal de banco inglés y se le denomino Banco de Londres.

Para poner cierto orden en la anarquía bancaria de la época, en 1881 se dio la autorización a un Grupo Financiero del Banco Franco-Egipcio, para establecer al Banco Nacional Mexicano. Gracias a la ley de 1884, uno de los efectos transcendentes fue la fusión con el Banco Mercantil y así nació el Banco Nacional de México, de igual manera fue la primera ley destinada a regular el crédito y la emisión de moneda.

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Finalmente, en el siglo XIX, los sistemas financieros mexicanos los constituían nueve bancos de emisión, un banco hipotecario y trece bancos refaccionarios; así mismo estaba definido jurídicamente el funcionamiento de compañías de seguros, finanzas y almacenes de depósito, en 1892, se unificaron los términos legales en cuanto a títulos de propiedad minera. Faltaba aún por dar forma jurídica a la actividad bursátil, pese a que se habían presentado ante la Secretaría de Hacienda algunos proyectos en estas materias y que existían un discutido procedente en el reglamento de corredores de comercio expedido en 1876 por la Regencia Imperial.

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1. Información obtenida del libro Cien Años de la Bolsa de Valores en México 1894-1994,
mismo que tiene como base el acervo iconográfico, notas y testimonios del Sr. Ernesto Riveroll González y la participación de los colaboradores externos
de la Dirección de Información y Estadística de la BMV.

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