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Derivados Climáticos: una alternativa de cobertura de riesgos

En las ediciones pasadas de nuestro blog tuvimos la oportunidad de platicar acerca de los 3 tipos de derivados más comunes y utilizados alrededor del mundo: los Futuros, las Opciones y los Swaps, instrumentos que nos permiten realizar coberturas ante posibles movimientos adversos en los precios de diferentes activos financieros. En esta ocasión vamos a explicar el funcionamiento de los derivados sobre un tipo de subyacente que no es considerado como financiero, sin embargo, podemos estar económicamente muy expuestos: el clima.

En los últimos años, el mundo ha intentado crear conciencia y desarrollar modelos sustentables para contener el calentamiento global y el cambio climático, lo cual ha generado que más empresas se involucren en estos temas, tratando de encontrar diversas alternativas de mayor rentabilidad. Es por ello, que los derivados climáticos han levantado la atención y mostrado un auge en su operación.

Quizás todo esto te suene un poco extraño, pero para entenderlo mejor tenemos este ejemplo: ¿Alguna vez te has puesto a pensar en el impacto económico que diversos factores climáticos como el calor o el frío pueden tener en algunos negocios tales como los hoteles, restaurantes, parques de diversiones, la agricultura o la industria eléctrica entre otros? Imagina que eres dueño de un complejo turístico en la playa, por lo que tendrás más visitantes en temporadas de calor. Esto quiere decir que, si el próximo año la temperatura en el país es particularmente baja (algo que es completamente incontrolable y ajeno a ti) con respecto a los años anteriores, entonces los ingresos de tu complejo turístico serán menores a los esperados, lo cual podría conllevar a tener pérdidas importantes en el negocio. Pero, ¿cómo podemos protegernos ante este escenario? Pues la respuesta es muy simple: con un derivado climático sobre el calor.

Este derivado climático te permitirá fijar mediante un contrato una temperatura mínima tolerada por tu negocio, por lo que por cada grado centígrado en la temperatura promedio observada por debajo de este nivel, la contraparte del derivado deberá pagarte una cierta cantidad de dinero en efectivo, por lo que la falta de visitantes a tu complejo turístico a consecuencia del frío será compensada con el pago recibido a través del derivado. Por otro lado, si la temperatura promedio observada queda por arriba del nivel pactado en el contrato, entonces tu deberás pagar a la contraparte por cada grado centígrado una cantidad de dinero en efectivo, sin embargo, los ingresos generados por tu negocio deberían ser potencialmente mayores al tener más visitantes a consecuencia del calor.

Es importante mencionar que este tipo de coberturas no pueden ser realizadas mediante un seguro de daños, ya que el calor o el frío son considerados como factores normales y no como un daño en sí, a diferencia de los huracanes, incendios o inundaciones.

La gran ventaja de este tipo de productos es que permiten cubrir los riesgos ajenos a tu negocio como lo puede ser el clima, para poder enfocarte en los asuntos que sí dependen de ti para tratar de generar mayores ingresos y lograr un sano desarrollo del mismo.

¡Qué no te de miedo, invierte con Derivados!

Por: Aron Brener,
Subdirector de Servicios Transaccionales Mercado de Derivados
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